Autor: Josep Mañogil

TRASTORNOS DE ANGUSTIA Y CRISIS DE PÁNICO

Miedo, angustia, ansiedad, ataques de pánico

La sensación de angustia es muy similar al estado de miedo que llega a dominar a la persona. En ambos casos además de la sensación subjetiva y psicológica de temor y amenaza, existen una serie de síntomas corporales y respuestas del organismo que son muy similares a las que presentan los animales cuando tienen que huir o enfrentarse a un peligro exterior.

Ante una amenaza externa el organismo se pone alerta, preparándose para la acción. Necesita más energía en el cerebro, manos y piernas, lo que se consigue a través del oxígeno que llega a través de la sangre. Entonces el corazón late más deprisa y se eleva la tensión arterial, el sujeto a de respirar más profundamente para captar más oxígeno, los músculos se tensan igualmente como forma de preparación, mientras que el sudor permitirá eliminar el exceso de calor muscular.
Todas estas modificaciones corporales no son más que respuestas adaptativas ante una amenaza externa.

El miedo es una reacción normal que desarrollamos frente a peligros o amenazas que vienen del exterior y que son reconocidos por el individuo. La angustia en cambio, aparece como un sentimiento aparentemente sin motivo y que en la mayoría de las ocasiones independiente de las situaciones objetivas externas. Mientras el miedo se acompaña de algo concreto a lo que se teme, en la angustia no se puede reconocer ese objeto, es un miedo indefinido.

Cuando se tiene un ataque de pánico, la persona se siente súbitamente aterrorizada sin razón alguna. Durante un ataque de pánico se tienen síntomas físicos como latidos rápidos del corazón, dificultad de respirar o mareos.
Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso. Pueden ocurrir en el supermercado, centros comerciales, en grupos de gente, viajando.

Cuando se ha tenido un ataque de pánico, se puede llegar a vivir constantemente con el miedo de sufrir otro ataque y la persona se aleja de los lugares en los que ha sufrido un ataque anteriormente. A algunas personas, el miedo les controla la vida y no pueden salir de sus hogares. Los ataques de pánico no suelen durar mucho, pero son tan terribles que parecen durar una eternidad.

Autor: Josep Mañogil

Trastorno de angustia y crisis de pánico

¿Qué es una crisis de angustia? La crisis de angustia, también llamada crisis de ansiedad o ataque de pánico, es el estado que corresponde a una aparición más o menos repentina, muchas veces sin motivo aparente, de una sensación de miedo intenso acompañado de un importante malestar corporal, y una serie de síntomas que pueden variar entre diferentes personas, son síntomas similares a los que se experimentan tras un susto o amenaza externa. Es una respuesta corporal que se ha hecho extremadamente sensible, saltando la señal de alarma de forma automática en situaciones normales y sin que exista ningún peligro.

Las fobias

Una fobia es un temor excesivo e irracional ante situaciones en las que la mayoría de las personas no se asustan o en todo caso solo generan un malestar o incomodidad mínima. Por ejemplo, viajar en metro en horas punta, aunque no sea agradable o cómodo se soporta con facilidad por la gran mayoría de personas. Sin embargo puede haber sujetos que son incapaces de utilizar el metro y que en caso de hacerlo, sufrirán un estado de gran ansiedad que incluso puede llegar al nivel de una crisis de pánico.

Existen infinidad de fobias posibles, en realidad cualquier objeto o situación puede ser motivo de temores fóbicos.

Agorafobia

La agorafobia se define como el miedo a los lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil o embarazoso.

El sujeto comienza a evitar los lugares o situaciones temidos, pero al cabo de un tiempo se va a sentir muy limitado en cuanto al número y lugares donde se encuentre cómodo, evitando así estar solo dentro o fuera de casa, las concentraciones de gente, lugares con mucho ruido o luces, grandes almacenes o comercios, transportes públicos, puentes, ascensores. En el caso de enfrentarse a estas situaciones, lo hará sometido a un intenso temor, tranquilizándose algo si se encuentra en compañía de alguien de su confianza o con algo entre las manos como puede ser un carrito. Esta dependencia enfermiza de otras personas puede llegar a generar importantes tensiones en las relaciones familiares.

Fobia social

Es el temor a aquellas situaciones de tipo social o público donde el sujeto puede sentirse observada.
La fobia social se caracteriza por el miedo a ser censurado y en consiguiente bochorno y humillación pública.
Es frecuente la aparición de enrojecimientos de cara, sudor, temblor y bloqueos del habla.

Comer en público puede ser una acción insoportable, tendiendo a buscar mesas o lugares apartados. Se evitan las tiendas pequeñas mientras los grandes supermercados no generan dificultades hasta que llega la hora de pagar.

No aceptan la ayuda de las personas cercanas.